4 de marzo de 2011

Ella y Él


Ella, centro de las miradas,la chica nueva, una oveja blanca entre ovejas negras, espíritu libre (o eso pensaban), para mí, siempre fue "Antoñita la fantástica".

Él, el chico que todas miran, reservado, inalcanzable, si te he visto no me acuerdo, un reto.

Fue en la fiesta de graduación, se respiraba un aire denso de tensión a la que los demás contribuyeron. Pasaron todo el tiempo juntos, algo empezó a crecer entre ellos. No tardaron en volver a verse.

Animada con la idea de converirse en su primera chica estable y llegar a donde ninguna había llegado jamás, como una araña, tejió sus redes untadas de la miel más dulce para atrapar a la mosca. Y como mosca, calló. Sin embargo, el destino no estaría con ellos, en unas semanas él marcharía a Italia.

Él volvió antes de lo previsto, ¿pudo ser por ella? No importó, ella marcharía a estudiar fuera y, ¿él?, surgieron ideas de trabajar en Suecia.

Él quiso pasar más tiempo con ella, pero ella respondió con respuestas evasivas, incluso a veces crueles y frías, su razón le advertía que fuerte sería la caída.

Y así, ella intentó olvidar lo inolvidable y él congeló su corazón en las frías calles de Suecia, ¿hasta cuando?

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